Las Médulas, una maravillosa obra de ingeniería

Hay ocasiones en las que la mano del hombre crea paisajes asombrosos, llenos de encanto y de misterio. Las Médulas, en la provincia española de León, es uno de esos lugares. Fue la mayor mina de oro a cielo abierto del todopoderoso Imperio Romano. Su explotación intensiva no duró más de dos siglos, pero dejó para siempre una fantástica postal de cerros y picos rojizos que con el tiempo se fueron cubriendo de vegetación.

Pinachos-Las-Médulas

Un trabajo titánico

Para poder hacerse una idea del impresionante trabajo que supuso esta mina hay que conocer, al menos por encima, cómo se extraía el preciado metal. Para explicarlo de una manera absolutamente simple, te diremos que se hacía mediante el corrimiento de tierras.

Panorámica-Las-Médulas

En lo alto de las montañas se embalsaba agua que llegaba canalizada de ríos y riachuelos de la zona, canales que llegaron a superar los cien kilómetros. Después, el agua se soltaba por una red de galerías excavadas en el terreno con tal fuerza que arrastraba la tierra hasta unos lavaderos donde el peso del oro hacía que se depositase.

Un paisaje sorprendente

Túneles-Las-Médulas

Se calcula que de aquí se pudieron llegar a extraer más de 3.500 kilos de oro, no parece mucho, teniendo en cuenta la ingente cantidad de tierra que removieron los romanos. Pero el método de extracción tuvo un impacto paisajístico tremendo transformando el lugar en un terreno sembrado de afilados picos, túneles e incluso algún lago artificial que poco a poco se fue poblando de castaños, robles, encinas y otras especies vegetales. Hoy este paisaje está catalogado como Patrimonio de la Humanidad.

Cómo conocer a fondo Las Médulas

Las-Médulas

Este maravilloso lugar cuenta con varias rutas para conocer a fondo tanto el paisaje como el trabajo que aquí se desarrolló en su época de mayor actividad. Si no tienes mucho tiempo, puedes apuntarte a alguna de las visitas guiadas. Pero si te apetece sumergirte de lleno en Las Médulas una buena opción es elegir un par de rutas para conocer mejor todos los aspectos de la explotación y los rincones más llamativos: galerías, cortados, miradores y canales. En los centros de interpretación te ofrecerán toda la información que necesites.

Y, si puedes, contempla Las Médulas al amanecer o cuando cae la tarde. Los colores son absolutamente alucinantes.

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