Raviolis de calabacín rellenos de queso y espinacas

Echa un vistazo a estos raviolis de calabacín rellenos de queso ricotta y espinacas, un exquisito plato y vistoso a partes iguales.

Hace tiempo que las verduras se quitaron de encima el mito de ser alimentos aburridos y sosos. Y para comprobarlo solo tienes que echar un vistazo a esta receta, en la que unos calabacines, un poco de queso y un puñado de espinacas pueden convertirse en un plato de auténtico lujo.

Ingredientes:

2 calabacines grandes (o 3 pequeños)
250 g de queso ricotta
250 g de espinacas frescas
40 g de piñones
queso parmesano
queso para gratinar
hojas de albahaca
aceite de oliva virgen extra
sal

Preparación:

Comienza por tostar los piñones en una sartén en la que no es necesario añadir aceite. Cocínalos a fuego suave durante unos minutos, hasta que adquieran un tono dorado. Remuévelos de vez en cuando para evitar que se quemen y facilitar que se tuesten de manera uniforme. No los pierdas de vista, pues se queman con facilidad.

Añade un poco de aceite de oliva a la sartén, ahora sí, y saltea las espinacas. Verás que reducen su volumen notablemente. Añade un pellizco de sal.

En un recipiente aparte mezcla el queso ricotta, las espinacas salteadas y los piñones tostados, hasta que obtengas una mezcla homogénea. Puedes realizar este paso simplemente con un tenedor o cuchara. No te olvides de añadir las hojas de albahaca bien picaditas. Puedes añadir un poco de pimienta si te gusta.

Ahora es el turno de los calabacines. Lávalos bien, pero no los peles, pues queda muy bien que en los paquetitos se note el contraste de verdes.

Corta los calabacines en láminas bien finas, de unos 2 o 3 mm de espesor. Lo mejor para realizar este paso es usar una mandolina aunque, dependiendo de su diseño, un pelador de verduras también te puede valer. Si no dispones de estos artilugios, también puedes hacerlas con un cuchillo bien afilado.

Pasa las tiras de calabacín ligeramente por la sartén, que tendrás caliente a fuego medio y con un poquito de aceite. El tiempo varía en función del grosor de las láminas, pero serán alrededor de un minuto como mucho por cada lado. La idea es que queden ligeramente cocinadas y algo blanditas, con el fin de poder armar bien los raviolis. Resérvalas.

Para montar los paquetitos fíjate en la foto que tienes más abajo. Coloca dos tiras de calabacín cruzadas. Dispón un poco del relleno en el centro y ve doblando hacia dentro las tiras. Gracias a lo finitas que son y a la ligera capa de aceite que tienen por encima, verás que es muy fácil hacer los ravioli.

Coloca los raviolis en la bandeja de horno y espolvoréalos con los dos quesos.

Finalmente, gratina los paquetitos de calabacín durante unos 5 minutos más o menos. Estarán listos cuando la capa de queso tenga un aspecto dorado y crujiente.

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