Lo que viene, por Manuel Avila

Los acontecimientos de la vida política nacional han movido el tablero político en la sociedad venezolana. Y es que la jugada de judicializar el elemento electoral que fue respetado por Chávez hasta cierto punto fue violado por Maduro al utilizar el modelo Copei para pegarle la mano a las siglas y símbolos de los partidos. Es que la revolución sabe que no tiene los votos para ganar elecciones en el país, pues no existe ninguna razón para que ellos vuelvan a ganar ni una sola junta de condominio en Venezuela. Ante esa realidad la única jugada que le quedaba a la revolución era quitar del medio los partidos políticos que le daban los votos a la oposición venezolana y que son sus grandes obstáculos para perpetuarse en el poder.
Eso hizo la revolución al dictar medidas a través de el TSJ y por eso le entregó AD a Bernabé uno de los comensales del templo con la jugada perfecta de poner a su hermano José Luís Gutiérrez como Rector del CNE y al Piaroa le entregó las siglas y los símbolos de la tolda blanca. Ni un suspiro lanzó Henry Ramos porque el Piaroa y él se conocen sus movimientos a la perfección. Por eso generan una jugada casi perfecta que pone a AD contra la pared con una cantidad de traidores que simulan estar con Henry y por el otro lado ponen a sus siguíes a aparecer en la lista del Piaroa. Con semejante torpeza creen los sabios de la política que mantienen la tarjeta blanca controlada cuando en el fondo los militantes ya saben quienes son los traidores a la causa blanca.
La misma jugada ocurrió en PJ nacional al descabezar a la tolda amarilla para poner a uno de los suyos José Brito a regentar la escuadra de Julio Borges y producir un desequilibrio político que empuja al partido amarillo al desbarajuste de tomar una decisión que le cobra al partido justiciero la denuncia contrra Alex Saab el cerebro del régimen de Nicolás Maduro. Con esas dos intervenciones de AD y PJ se muestra el miedo de la revolución al voto popular y muestra de que pata cojea un PSUV sin simpatías entre los venezolanos para salir adelante en cualquier contienda electoral.
Esa es la resultante de la intervención de los partidos a nivel nacional que deja a AD y PJ sin sus siglas y símbolos, pero si con unas militancias que siguen fielmente a sus autoridades legítimas y que por tanto Bernabé Gutiérrez y José Brito no tienen las fuerzas suficientes para manejar unos partidos ganados para la salvación de la democracia.
En Nueva Esparta la jugada de poner a dos de los incondicionales del Gobernador Alfredo Díaz al frente del AD de Bernabé Gutiérrez es una prueba evidente del desespero de quienes no entienden que ese partido de traidores es parte de la caricatura nacional. Cayeron en las redes del proceso los dos enviados del AD que se desmorona en medio de una división que deja a Henry Ramos con la fuerza del partido y condena al Piaroa a desandar por las calles de Venezuela buscando llenar el barco de traidores de la peor calaña. En teoría la presencia del Piaroa en Margarita cuando vino a sacar del partido a Blanca Gutiérrez es parte del sarao político que condenó al actual gobernante a la nada política, pues su angustia por estar anclado en pocos puntos por carecer de gestión es un indicativo que no va muy lejos con esa alianza olímpica con los traidores a AD.
En el nuevo tablero se abre el debate político con un Gobernador desgastado por la falta de gestión que no muestra ningún resultado y eso lo hace quedar mal parado ante la comunidad insular, pues la excusa de la falta de dinero ya no justifica su permanencia en el poder. Es que haber asumido el cargo lo deja a expensas de correr todos los riegos posibles desde el nombramiento del Protector hasta la sequía en las partidas para gobernar a Nueva Esparta. El riesgo se asumió y por tanto culpar al Gobierno Nacional pasa a un segundo plano, pues es evidente que sabía el mandatario y su equipo que sin real no hay paraíso.
Por tanto ahora con AD diezmada, con dos traidores y un montón de disfrazados personajes que tratarán de salir a flote con Bernabé y su falsa revolución blanca, no quedan dudas que entra en estado terminal una gestión que no terminó de arrancar nunca. Por eso cobra vida la corriente moreliana que viene escalando espacios montados en la ola del Alcalde de Maneiro, Morel David Rodríguez Salcedo con una gestión consistente que lo pone al frente de la oposición insular y le da oxígeno a su abuelo Morel Rodríguez quien desde ya se asoma como aspirante a la Gobernación de Nueva Esparta. En esa tesis de poner en la escena a otro contendiente por el trono asuntino se muestran dos tendencias en el morelismo con el Alcalde sonando sus cañones con un gobierno que amparado en la filosofía de «mucho con poco» ha venido transitando los caminos tumultuosos de la gobernanza y muestra la cara de un municipio distinto a los demás en materia de gobernabilidad y a Morel Rodríguez empinándose por encima de las tumbas para roncar en la cueva contraria al alfredismo que se debate entre el ser y el no ser.
Esas jugadas políticas se visulizan en un contexto político insular que encuentra en la acera del frente a un Dante Rivas que no sube en las encuestas porque su esfuerzo titánico por superar las calamidades de la situación país no le permiten escalar en los números y cada vez que se interrumpen los ciclos de agua, que entra el crisis la luz, que no hay gas, el rollo de la gasolina, la inseguridad, la crisis hospitalaria o cualquier eventualidad en el servicio de aseo urbano es un viento contrario al candidato del PSUV.
Con esos argumentos multisápidos en el tablero político los neoespartanos buscan alguien que le solvente sus problemas capitales que han condenado a la región al peor momento político de su historia. Con esa realidad acuestas ni el Gobernador, ni el Protector gozan de respaldo alguno en la región lo que los pone en el ojo del huracán a la hora de medirse en cualquier contienda electoral.
Por ahora se mueve el tablero regional y la gente repiensa la política en tiempos de desesperanza. pero donde hay que elegir sus autoridades por encima de los campos minados impuestos por el régimen para evitar que le respiren en el cuello. La gente está agotada por la escasa gobernanza y quiere ver los efectos de gestiones que le muestren al país que si es posible gobernar en tiempos de crisis.

Encíclica/ManuelAvila

Compruebe también

Lo difícil que es saber vivir en paz y respeto, por Ángel Ciro Guerrero

Lo difícil que es saber vivir en paz y respeto se resistan a entender y menos aceptar que el Covid-19 de verdad mata.