Ni una lágrima, por Manuel Avila

Cuando el 31 de julio de 2015 el TSJ decidió designar una nueva dirección del Partido Social Cristiano Copei se evidenció que las instituciones del Estado limitan la democracia partidista. No le importó al gobierno que los partidos tengan sus estatutos y sus mecanismos para dilucidar sus diferencias y dificultades. Es que el TSJ determinó con su decisión que la democracia interna del partido político depende no de la voluntad de sus dirigentes y militantes, sino de la jurisprudencia que maneja a su antojo el máximo tribunal de la República y eso nos hace concluir que es una democracia tutelada y solo eso.
Con esa agresión a la democracia al sustituir a la directiva que presidía Roberto Enríquez se aplicó el mismo modelo que utilizó el TSJ para disolver las directivas del PPT. de Podemos y del MEP y se sembró un modelo perverso para futuras decisiones jurídicas apartadas del Estado de Derecho. Con el fallo Nº v1023 de 2015 ratificado en la sentencia Nº 684 del año 2016 se decretó el nombramiento de una junta ad-hoc para Copei la cual resposó en la sentencia Nº 0323 que hizo cesar las funciones de la dirigencia copeyana que lideró Roberto Enríquez. Con ese fallo el TSJ otorgó plenos poderes a la Asamblea Nacional del partido Copei que se celebró el 27 de marzo del 2015 y en el que resultó electa una nueva Junta Directiva formada por: Mercedes Malavé (Presidenta), Antonio Calviño (Primer Vicepresidente), Rafael Hernández (Segundo Vicepresidente), Juan Carlos Alvarado (Secretario General) e Iber Ascensión (Secretario Adjunto).
En la sentencia 1023 del año 2015, la Sala Constitucional había decidido aceptar y decretar una medida cautelar de tutela constitucional tras la demanda que interpusieron Pedro Urrieta, Ibis Alemán, Alexis Gutiérrez y otros. En ese momento los demandantes protestaron la decisión de la Dirección Política Nacional de Copei, la cual no atendió a las directivas de los estados Anzoátegui, Aragua, Delta Amacuro, Nueva Esparta, Táchira, Yaracuy y Zulia en lo relativo a la elección de candidatos. Por eso el fallo 1023 de 2015 ratificado en la sentencia 684 del año 2016 decretó el nombramiento de una junta ad-hoc para Copei que estuvo integrada por Pedro Urrieta (Presidente), Silvia Melina Vásquez (Primera Vicepresidenta), Orlando Medina ( Segundo Vicepresidente), Miguel Salazar (Secretario General) e Ibis Alemán (Sub Secretaria General) y en reemplazo de Roberto Enríquez quien se desempeñaba como Presidente.
Nadie lloró a Copei que perdió sus 27 curules en la Asamblea Nacional y se acabó mediante esa jugada jurídica con la historia de uno de los partidos con mayor tradición en Venezuela. Ni las plañideras pudieron venir del Zulia a llorar por la muerte de Copei a quien le quebraron la lanza y le pisotearon sus ramas de olivo ante la propia cara de los copeyanos del país y ante la mirada complaciente de unos partidos de la democracia que se hicieron la vista gorda ante la triste noticia de una sociedad que hizo silencio cómplice ante las arremetidas del régimen. Solo Roberto Enríquez batalló y pataleó en defensa de sus derechos civiles y se ordenó su captura por los delitos de traición a la patria, conspiración, rebelión y asociación para delinquir que ordenó el Tribunal Militar Primero de Control el 2 de abril de 2017 que ordenó su captura aún cuando es un civil. No respetó el tribunal militar que no solo era Presidente del Partido Copei, sino Vice Presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA). Tras ese escándalo no le quedó otra alternativa a Roberto Enríquez que refugiarse en la residencia del Embajador de Chile en Venezuela. Tras esa tragedia de la democracia al usurpar las funciones del Presidente de Copei por una Junta ad-hoc nombrada por erl TSJ y que supo el pueblo venezolano que era producto de las tramoyas de Eduardo Fernández y su hijo Pedro Pablo que en conchupancia con el régimen se hipotecaron al poder del Gobierno Nacional sin ton, ni son. Esa tragedia de Copei dejó un modelo abierto para el futuro y mientras el resto de los partidos creyeron que a ellos nunca les tocaría una prueba de esa naturaleza y no lanzaron ni un cohete para dar la cara por la democracia.
Ahora en estos tiempos cuando le correspondió el turno al bate a los emblemáticos partidos AD y PJ se devuelve la cinta hasta el 27 de marzo del 2015 cuando embaucaron al Partido Social Cristiano Copei sin que nadie de la MUD y de sus partidos aliados pegara un grito para alertar al pueblo venezolano de lo que se auguraba para la democracia venezolana. Se anunciaban días de tragedia y los que hoy lloran por AD y PJ, ayer se hacían la vista gorda ante la sentencia arrasadora del TSJ. Esas son las cosas de la política en un país donde el individualismo y la cogollocracia obstentan coronas de espinas que los hacen errores que con el tiempo termina siendo boomerang para su propia cabeza.
Ahora cuando le correspondió al Partido Acción Democrática recibir su dosis de intervención por parte del TSJ con las sentencias 0071 y 0072. Alegaron los magistrados del TSJ que la directiva encabezada por Henry Ramos extendió de manera arbitraria su período de tres a seis años y ha supuesto una vulneración de los principios de la democracia y la soberanía electoral de los militantes del partido del pueblo. Le tocó su turno en la rueda a AD al venderse su Secretario de Organización y jefe del MAAELECAD, Bernabé Gutiérrez que dio un salto con garrocha hasta cer en el patio de Miraflores con la bandera blanca bajo el brazo. Para esa jugada se utilizó un recurso archivado que en junio del 2018 unos directivos de la Seccional de Aragua interpusieron contra su remoción y en el cual fustigaron a Bernabé Gutiérrez por sacarlos de sus puestos. En ese juego diabólico estuvo en juego la entrada de José Luís Gutiérrez como Rector del CNE y otros beneficios de los cuales nadie ha podido explicar con precisión.
Pero casi inmeditamente también abrieron fuegos legales contra PJ cuando el TSJ aprovechó un amparo de los diputados José Brito y Conrado Pérez que habían intentado el 16 de enero de 2020 contra la directiva del partido amarillo al cual acusaban de violarles sus derechos al debido procesorel sancionarlos, luego que ellos votaran a favor de la directiva de la AN encanezada por el cuestionado Luís Parra.
Esas intervenciones de AD y PJ le terminaron dando la razón a Roberto Enríquez, el Presidente de Copei y Vice Presidente de la ODCA que en su momentos hizo un llamado a los partidos del status quo que hicieron mutis y se hicieron de los oídos sordos porque pensaron que nunca pasarían por el trance que le correspondió a Copei en el 2015 y que les hizo perder 27 curules legislativos en la AN.
Lo que es igual no es trampa reza el refrán popular y con esa dosis de jursiprudencia violatoria de los derechos partidistas que le ha aplicado el régimen al MEP, PPT, PODEMOS, COPEI, AD Y PJ, se abren las compuertas del abuso de poder que ha condenado a 8 partidos políticos opositores o disidentes del chavismo a los que la Sala Constitucional del TSJ ha llevado a una división obligada para convertirlos en partidos aliados del gobierno.
En estos momentos con los partidos del status quo diezmados por decisiones aberrantes del TSJ la revolución ha jugado a realizar elecciones sin rivales políticos en el frente de batalla y que le da ventajas superlativas al momento de las parlamentarias de diciembre 2020. Por eso su insistencia en ir al ruedo electoral de nuevo porque ya generaron las divisiones de los principales partidos políticos y apuestan a la negación de los ciudadanos de salir a votar por estar marcados por la desesperanza. Hay confianza que los ciudadanos entenderán que su única alternativa por ahora es el voto y aunque se nade contra la corriente existe la posibilidad de que los venezolanos se sacudan el polvo del camino y salgan a dar la gran estocada a un régimen que no tiene ni una sola razón para seguir en el poder.
Sin dudas cuando Copei, AD y PJ caen en la madeja de la muerte del gobierno queda la lección para los partidos que pretendieron beneficiarse del mal ajeno y terminaron pagando la misma multa por ser opositores. Eso indica que no te puedes alegrar por el mal ajeno porque en algún momento te agarra la misma situación. Con esa táctica jurídica ha venido el régimen quitándose de encima a los partidos políticos del país y no es el momento para que AD y PJ reclamen nada porque se quedaron mudos cuando vieron las bardas de su vecino arder. Esas son las cosas de la política que convierten en individualistas a muchos que llegaron a creer que eran los dueños del mundo y que terminaron arrodillados a los pies del poder. Ahora cuando AD y PJ están divididos y tienen jefes usurpadores como los de Copei solo le queda a Roberto Enríquez usar el refrán «el que ríe de último ríe mejor» o como dijo éste cronista roblero «Vivimos un horrble proceso de descapitalización humana que nos lleva a creer que no nos tocará un lugar en el cementerio o que pasaremos por encima de las tumbas sin que suframos las consecuencias de los errores individualistas que llevan a la sociedad en volandillas hacia la nada.

Encíclica/ManuelAvila

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