Beirut una ciudad devastada por la inacción y negligencia de sus autoridades

BEIRUT, 5 ago (Reuters) – Beirut una ciudad devastada tras la poderosa explosión de un almacén que envió una devastadora ola expansiva en toda la ciudad, causando la muerte de al menos 135 personas y dejando más de 5.000 heridos. Los trabajadores de rescate libaneses cavaban este miércoles entre los escombros de edificios en busca de supervivientes.

Las autoridades dijeron que la cifra de muertos podría seguir aumentando luego del estallido ocurrido el martes en los almacenes portuarios de Beirut que guardaban material altamente explosivo.

El ministro de Salud, Hamad Hassan, sostuvo que hasta 250.000 personas quedaron sin hogar después de que la onda expansiva destruyó fachadas de edificios y ventanales.

Hassan añadió que decenas de personas siguen desaparecidas, mientras que el primer ministro Hassan Diab declaró tres días de luto a partir del jueves.

La tragedia arranca con un destartalado barco ruso y su carga

Un destartalado barco ruso abandonado y su misterioso dueño, el inicio del camino que terminó con las explosiones que enlutan al Líbano 

Igor Grechushkin decretó la bancarrota de su compañía naviera y se mudó de inmediato a Chipre. La tripulación a la deriva y los trámites para trasladar el nitrato de amonio al depósito fatal

El 23 de julio de 2014, Mikhail Voytenko -periodista especializado en temas marítimos- escribió una escueta crónica acerca de un misterioso barco fantasma de origen ruso al que calificó como una “bomba flotante”. Su nombre era Rhosus. Había amarrado en el puerto de Beirut en octubre del año anterior en busca de ayuda. Había zarpado semanas antes desde Batumi, Georgia, navegaba destartalado y su destino era Mozambique, África. Nunca llegaría. En su interior cargaba con un material inquietante que lo hacía extremadamente peligroso para toda una ciudad: 2.750 toneladas de nitrato de amonio.

Entonces, Rhosus -construido en 1986 y de 87 metros de eslora- fue detenido luego de una inspección de las autoridades portuarias libanesas que encontraron una serie de deficiencias elocuentes que hacían imposible que continuara en esas condiciones por aguas del Mediterráneo. Desde octubre de 2013 hasta julio del año siguiente, el buque carguero quedó varado en Beirut. Con él, cuatro tripulantes: el capitán, de nacionalidad rusa y otros tres ucranianos

El dueño del barco fue identificado como Igor Grechushkin, un empresario ruso de la ciudad de Khabarovsk, hoy radicado en Limassol, Chipre, quien poco después del frustrado viaje a Mozambique declaró a su empresa -Teto Shipping Ltd, radicada en las Islas Marshall- en bancarrota. El buque quedaría varado allí… como destino trágico.

“El Rhosus, en realidad, está abandonado: el propietario no se comunica, no paga los salarios, no proporciona suministros. El dueño de la carga también declaró abandono. Las autoridades de Beirut no permiten que la tripulación restante abandone el barco y vuele a casa”, señaló entonces Voytenko en su informe para FleetMon. Las autoridades del puerto no querían que se fueran y dejaran esos potenciales explosivos bajo su cuidado.

Tampoco hicieron algo lógico: reemplazar la tripulación con personal libanés. “Las autoridades rusas y ucranianas no hacen nada, mientras que, al parecer, su participación es imprescindible para lograr algún tipo de acuerdo con las autoridades de Beirut y elaborar un plan conjunto para reemplazar a la tripulación con locales de manera incondicional, o financiar la tripulación y buque hasta que ella sea subastada”.

Pero una firma local terció a favor de los tripulantes. Baroudi & Associates argumentó que dadas las condiciones, la vida de sus representados corría peligro por la delicada carga que debían haber transportado hasta Mozambique. Fue el inicio de la tragedia que tendría lugar cinco años después. “Debido a los riesgos asociados con la retención del nitrato de amonio a bordo del buque, las autoridades portuarias descargaron la carga en los depósitos del puerto. El buque y la carga permanecen hasta la fecha en puerto a la espera de subasta y/o disposición adecuada“, señaló en aquel momento por medio de un comunicado el bufete de abogados basado en Beirut. El traspaso se realizó en octubre de 2015.

Uno de sus tripulantes se quejó en foros de internet sobre el estado del carguero. “Está destrozado”, rezongó sumando además cuestionamientos sobre la empresa por la poca paga y las condiciones laborales. El barco no tenía baños en los camarotes, por lo que todos debían compartir uno. No contaba con cámara refrigeradora, motivo por el que los vegetales y los alimentos no tenían el frío suficiente para mantenerse en condiciones. Ni siquiera tenían dónde lavar sus ropas.

Luego, el cargamento fue trasladado desde la destartalada nave hasta el depósito donde durmió hasta este martes, cuando un incendio desató una terrible explosión que provocó la muerte de al menos 100 personas e hirió a 4.000 víctimas. Las detonaciones tuvieron tal potencia que fueron registradas por los sensores del Instituto Geológico de los Estados Unidos como un terremoto de magnitud 3,3 grados en la escala Ritcher.

Luego de la confusión inicial, cuando se hablaba de sabotajes, presencia de armas y fuegos artificiales, el director de Aduanas del Líbano, Badri Dahar, anunció que la explosión había ocurrido en el Almacén 12 del puerto de Beirut, luego de un incendio. Dahar Indicó a su vez que el área contenía materiales altamente explosivos.

Las autoridades libanesas revelaron poco después que entre estos había 2.750 toneladas de nitrato de amonio, un compuesto químico altamente inflamable que se utiliza para fabricar fertilizantes y explosivos (como por ejemplo el poderosísimo Amatol, creado mediante la mezcla de TNT y nitrato de amonio). De hecho, este es el ingrediente preferido de los grupos terroristas al momento de construir bombas caseras.

Inacción y negligencia el punto de partida

El presidente del Líbano, Michel Aoun, dijo que 2.750 toneladas de nitrato de amonio, usado en fertilizantes y bombas, habían sido almacenadas durante seis años en el puerto sin medidas de seguridad, y dijo que eso era «inaceptable».

Aoun dijo que el Gobierno estaba «resuelto a investigar y exponer lo que ocurrió lo más pronto posible, para hacer responsables y develar la negligencia, y sancionarlos con las penas más severas».

Una fuente oficial vinculada a las investigaciones preliminares indicó que la explosión ocurrió por «inacción y negligencia», afirmando que las autoridades judiciales y municipales no habían hecho nada por remover el material peligroso.

El gabinete ordenó que funcionarios portuarios involucrados en el almacenamiento o custodia del material desde 2014 sean puestos bajo arresto domiciliario, dijeron a Reuters fuentes ministeriales. El gabinete también anunció un estado de emergencia de dos semanas en Beirut.

«Esto sella el colapso del Líbano»

Los libaneses de a pie, muchos del cuales han perdido sus trabajos y vieron sus ahorros evaporarse por la crisis financiera local, culpaban a los políticos que han dirigido a la nación durante décadas en medio de una extendida corrupción y administración ineficiente.

«Esta explosión sella el colapso del Líbano. Realmente culpo a la clase dominante», dijo Hassan Zaiter, de 32 años, gerente del muy dañado Hotel Le Gray, en el centro de Beirut.

La intensidad del estallido lanzó a muchas víctimas al mar, donde equipos de rescate intentaban recuperar cuerpos. Muchos de los fallecidos eran empleados portuarios y de aduanas, personas que trabajaban en el área o que conducían sus autos cerca durante la hora de mayor tráfico el martes por mañana.

La Cruz Roja dijo que estaba coordinando con el Ministerio de Salud la apertura de morgues adicionales porque los hospitales estaban colapsados.

Sara, una enfermera del Centro Médico Clemenceau de Beirut, describió escenas en el hospital donde trabaja «como si estuviera en medio de un matadero, con sangre que cubría los corredores y los ascensores».

El gobernador de Beirut, Marwan Abboud, dijo a la cadena ​​LBC que la explosión causó daños por un valor de al menos 5.000 millones de dólares.

«Este es un golpe mortal para Beirut, estamos en una zona de desastre. Más edificios destruidos, pensé que era un terremoto», dijo Bilal, un hombre de unos 60 años, en el centro de la capital libanesa.

Notiespartano/ Reuters/Infobae

A view shows the aftermath at the site of Tuesday’s blast in Beirut’s port area, Lebanon August 5, 2020. REUTERS/Issam Abdallah
Damaged vehicle and buildings are pictured near the site of Tuesday’s blast in Beirut’s port area, Lebanon August 5, 2020. REUTERS/Issam Abdallah

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