Banca venezolana ha reducido su equipamiento técnico y humano en un año

La banca venezolana ha venido reduciendo su tamaño de forma sistemática en los últimos años, como consecuencia de la histórica recesión que padece el país, mientras su estructura de costos y gastos es severamente castigada por la hiperinflación, que se aproxima a su tercer año como gran azote de la economía venezolana.

El capital humano del sector se ha reducido de manera considerable en el último año, de acuerdo con la estadística de la Superintendencia de Instituciones del Sector Bancario (Sudeban), al corte de junio -la más reciente publicada por el organismo regulador-, donde se señala que el sistema cuenta con 45.748 trabajadores activos.

La cifra da cuenta de la pérdida de 584 empleos en comparación con mayo de este año; de 3.428 si se compara con diciembre de 2019 y 6.401 si se contrasta con los 52.139 trabajadores que había en junio de 2019. En los últimos dos años, terminados en junio, el sistema ha perdido 11.842 puestos de trabajo, que equivale a una reducción de nómina de 20,56%.

Comparada con sectores como construcción o manufactura, la reducción de personal en la banca no se ve tan fuerte, en el mismo período, pero ya es una caída histórica en el número de trabajadores en un tiempo cuando no existe una crisis bancaria, como en 1994-1995, cuando quebraron 17 bancos.

El fenómeno no es nuevo y seguirá presente por cuanto las entidades bancarias deben afrontar un ajuste permanente para poder operar en condiciones de rentabilidad mínimas. Además, la emigración, especialmente de profesionales, ha cumplido también un papel erosivo en la nómina bancaria, cuyos salarios son tan poco competitivos frente a la inflación como los de cualquier sector de la economía nacional.

La pérdida de fuentes de trabajo implica una reducción de la nómina consolidada de -6,97% en el primer semestre del año y de -12,28% en términos anualizados.

En cuanto a la infraestructura de servicios también es evidente el cierre de oficinas. En junio pasado, la Sudeban contabilizó 3.022 agencias activas, 172 menos que en diciembre de 2019. En comparación con junio de 2019, se han desactivado 320 oficinas. Este proceso se ha mantenido más o menos en los mismos parámetros de ajuste en los últimos dos años.

Es posible que algunas entidades comiencen a reducir su presencia geográfica con más fuerza, debido a que los servicios de banca digital ha demostrado robustez en la cuarentena nacional por la pandemia de Covid-19, durante la cual la banca ha podido abrir sus agencias en todo el territorio nacional durante una sola semana. El resto de los períodos de flexibilización ha podido operar en un número reducido de estados.

Según la estadística que maneja la banca, más de 98% de las operaciones, desde marzo, se realizan por Internet.

Adiós a los cajeros automáticos

Parte de la transición tecnológica que está registrando el sector bancario en el mundo supone la definitiva entronización del modelo de servicios por Internet. Es probable que la época de los ATMs o cajeros automáticos termine de desaparecer más aceleradamente de lo previsto, debido al impacto del coronavirus. El confinamiento prolongado dejará, sin duda, secuelas permanentes en el mercado.

Aunque Venezuela no se caracteriza por una conexión de calidad, la banca ha venido cerrando cajeros automáticos para reducir gastos crecientes de mantenimiento pagaderos en divisas. En junio de 2020, la red de cajeros automáticos activos era de 3.358 unidades. En un mes se desincorporaron 507 equipos.

Al cierre del primer semestre del año, se habían desactivado 1.552 cajeros automáticos en el país, que representan una contracción de la red de 31,60%. En términos anualizados, la banca desincorporó 2.265 ATMs en comparación con junio de 2019, una reducción de 40,28%.

Para que se tenga una idea de la rapidez con la que ha avanzado este proceso, en comparación con junio de 2018, se han desactivado 4.391 cajeros automáticos, una cifra que supera en 1.033 unidades a la red activa en el mismo mes de 2020. En dos años, el sistema ha eliminado 54,73% de su red de ATMs.

La banca retrocede en puntos de venta

La relevancia de los proveedores no bancarios de puntos de venta es cada vez mayor y así lo evidencian las cifras de la Superintendencia de Instituciones del Sector Bancario (Sudeban), las cuales dan cuenta de una progresiva reducción de la red de POS propiedad de entidades bancarias.

Este no es, por cierto, un proceso de desplazamiento, sino una retirada estratégica de la banca de un mercado que representa fuertes costos de inversión en adquisición de equipos, inventarios para reposición y servicios a cientos de miles de comercios, en un entorno de contracción de la rentabilidad por el negocio medular, que es el crédito.

En concreto, la banca contabilizó, en junio de 2020, 413.400 puntos de venta, una reducción de 18.413 unidades en comparación con diciembre de 2019, aunque entre mayo y junio de este año hubo un incremento puntual de 817 puntos. La reducción semestral es de 4,26%.

En términos anualizados, la contracción ha sido de 13.235 POS o de 3,10%.

No es posible hacer una medición exacta de cuánto han avanzado los proveedores no bancarios al cierre del primer semestre, por cuanto el estudio comparativo de tarjetas de crédito y débito del Banco Central de Venezuela (BCV) está rezagado y su edición más reciente es la de febrero 2020, pero la Sudeban no reportó ese mes el número de POS de propiedad bancaria.

En enero pasado, el país contaba con 611.527 puntos de venta activos, según la información del BCV, de los cuales 430.118, el 70,33%, pertenecían a la banca, indicó la Sudeban. Siete meses antes, en junio de 2019, el emisor contabilizó 515.317 puntos activos, de los cuales 426.335, el 82,73% eran bancarios. En ese lapso la banca perdió 12,4 puntos del mercado de POS, que creció en 96.210 unidades o 18,67%.

Notiespartano/Banca y Negocios

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