Los insulares deben saber qué harán sus diputados en la Asamblea Nacional, por Morel Rodríguez Ávila

Para saber  a qué atenerse, sería muy conveniente solicitarles a quienes aspiran ir a la Asamblea Nacional que, por escrito le presenten, ya,  a sus electores, cuál será su plan de trabajo parlamentario en defensa de los intereses de las comunidades que pretenden representar.  

Tal solicitud permitiría valorar por anticipado los argumentos de cada quien en cuanto a la tarea a desempeñar. Primero, para saber si la candidata o candidato de verdad conoce la problemática local y sus representados de antemano quedar claros, claritos, claros sobre tan importante asunto y evitarse así desagradables sorpresas.  

Porque sería terrible llevar a la Casa de las Leyes a quien no las conocen ni menos interpretarlas y, lo más grave, utilizarlas para presentar propuestas que favorezcan los requerimientos de sus comunidades. Sería asimismo muy triste y decepcionante que su tarea allí se limitase a alzar la mano siguiendo las instrucciones de su jefe de fracción; que les ordenará lo que la dirección del partido crea más importante y urgente que reclamarle al gobierno otorgue los recursos para reparar, por ejemplo, el acueducto local.  

Desde luego que, por disciplina, debe seguir la línea trazada, para respaldar las cuestiones de alta política nacional, pero también tiene toda la obligación, ineludible por supuesto, de levantar la mano y de manera muy firme luchar desde su curul por concretarle a su terruño lo que su pueblo quiere y así, en conjunto, demostrar que fueron a la AN a defender al estado Nueva Esparta y no sus pretensiones personales y partidistas. 

La solicitud en referencia se hace imprescindible en estos tiempos de crisis. La costumbre aquella de ir al parlamento y allí no hacer nada, salvo decir exclusivamente sí o no  a lo que se les ordene, tiene que ser definitivamente demolida. Imposible que en un año, por ejemplo, algún diputado de algún estado, no solicite el derecho de palabra a la fracción y la fracción se lo otorgue para que en Cámara Plena haga la denuncia del problema que acogota a sus paisanos: la intolerable falta de agua potable la peligrosa situación del servicio eléctrico y la escasez de gas doméstico, entre otros tantos males. Y que su intervención, ajustada, sobre bases firmes, con profusión de datos, logre el citatorio de las autoridades correspondientes ante la Comisión de Servicios Públicos de la AN, a los fines de urgirle al gobierno central la adecuada, pronta y positiva respuesta  

Esa es la tarea primordial. Eso es defender los intereses de su región. Hacerlo constituye obligatorio deber, porque su gente lo llevó a tan alto sitial, no para servirse del poder que tal cargo otorga y representa, sino para servir. Para que, fajándose como los buenos, luche y gane la mayor suma de bienestar posible para quienes, confiados, lo eligieron. 

Tal cual a los candidatos a gobernador se les exige presentar su Plan de Gobierno, otro tanto debe hacerse con los aspirantes a diputados a la AN. Ya es hora que en ese bastión de la democracia, ojalá sea plural, donde, valga decir, se bate bien el cobre, se escuche la voz de nuestros diputados defendiendo los derechos de todos los neoespartanos, sin distingo alguno. El pueblo insular quiere, entonces, saber que llevan en sus alforjas las candidatas y candidatos a la nueva Asamblea Nacional. Nuestra situación es doblemente crítica a la que se vive en tierra firme, por eso quiere estar seguro que será bien defendido desde la AN. No quiere equivocarse nuevamente. 

Que los candidateados no puedan estructurar un plan de trabajo de lo que pretende hacer como diputado, y presentarlo, se insiste, por escrito, para que todo el estado lo conozca, constituiría una clara evidencia de su escasa preparación y reducido conocimiento. Pues si no sabe qué les ocurre a los electores de su Circuito, menos sabrá que pasa en toda Margarita y Coche 

No faltará quien argumente en contrario, aduciendo que no hay tiempo, que cada partido sabrá qué hacer, que su liderazgo se encargará de estas cuestiones, cuando, en la práctica no sucede así. Sencillamente porque estos “asuntos”, por ser “menudos” quitan tiempo valioso a la discusión de los “grandes” planteamientos, una respuesta muy común, reprobable e inaceptable, que también debe ser demolida.  

No se debe olvidar que pedirle al gobierno en el parlamento agua, luz, gas, alimentos, medicinas, mejoras en la salud, en la educación, en el transporte público, mayor y más efectiva seguridad, también es importante como el saber cuántos cubanos, iraníes, turcos, rusos y chinos, miembros del Hezbola, de las FARC o del ELN hay en el país, aunque la respuesta es ya conocida por simple y cierta: miles.

@MorelRodríguezA

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