Amalio Belmonte (UCV): «la educación a distancia es más costosa»

La pandemia por coronavirus (Covid-19) ha obligado a la comunidad académica internacional a explorar nuevas formas de enseñar y aprender; siendo la educación a distancia el punto de partida hacia «una nueva normalidad».

El sentido común obliga entonces a un mayor uso de la virtualidad y, por ende, a la adopción de herramientas tecnológicas que permitan llevar a cabo un proceso de formación independiente, donde las aulas de clases amenazan con migrar a chats, grupos y reuniones en línea.

Sin embargo, en Venezuela, para muchos resulta inviable esta modalidad de aprendizaje. La deficiencia en los servicios básicos – como los constantes cortes eléctricos y la débil conectividad a Internet -, la falta de recursos o dispositivos tecnológicos en los hogares, el aumento de la deserción escolar y las deficiencias que muchos estudiantes arrastran, suponen un gran reto para el sistema educativo venezolano, en crisis desde hace años.

En lo que al sector universitario se refiere, la crisis educativa que ha marcado huella en la academia se acentúa por la abrumadora migración de jóvenes y profesionales de trayectoria, que ha dejado las aulas vacías, tanto de alumnos como de docentes.

Para el Secretario de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Amalio Belmonte, la educación a distancia en el país es mucho más costosa por los recursos tecnológicos que se requieren para que pueda funcionar eficientemente, y advirtió que por mucho que se recurran a modalidades de estudio online, «la mayoría de los estudiantes no se van a poder reincorporar».

«(Las universidades) tienen toda la disposición y el talento para programar actividades virtuales, pero necesitamos de recursos tecnológicos para que se lleven a cabo», expresó.

Ante el escenario de retomar clases presenciales en medio de la pandemia con las medidas respectivas de bioseguridad, tal como operan otros sectores del país, explicó que antes tendría que percibirse una disminución en la tasa de casos por Covid-19, «pero ha ocurrido todo lo contrario».

Además, Belmonte alega que debe haber un funcionamiento adecuado de los servicios públicos masivos, para que no se conviertan en un agente que acentúe los factores contaminantes.

«Hay un problema sociológico importante. La situación de carencia que tiene la sociedad venezolana hace que no pueda protegerse debido a que no cuenta con los recursos», apuntó.

El también miembro del Consejo Nacional de Universidades (CNU) indicó que las casas de estudio en el país deben experimentar un proceso de saneamiento intenso y disponer de los recursos para que los visitantes puedan hacer uso de ellos que les preserve, tanto de actuar como contaminante como de ser personas asintomáticas.

Recordó que la educación superior pública no solo recibe a estudiantes y profesores, sino también a ciudadanos en búsqueda de servicios que prestan algunas facultades.

«Hay un conjunto de funciones que cumple la Universidad más allá de dar clases, que requieren de los recursos suficientes para tomar las medidas de protección necesarias como establecen los organismos mundiales», explicó.

Desde el 2007, las universidades públicas en Venezuela sufren una seria afectación presupuestaria, pues solo se les envía desde el nivel central, el 35% de los recursos requeridos para su funcionamiento.

Para Belmonte, cualquier esquema que quiera implementar el Ejecutivo Nacional para contrarrestar los efectos de la pandemia, debe tener en cuenta la optimización de los servicios públicos, y a lo interno, la capacidad y los recursos para proteger a los que ingresan a las universidades.

– La deserción estudiantil aumenta –

Consultado sobre la deserción estudiantil en la educación superior pública, mencionó que se venía acentuando pero siempre se re-equilibra porque hay reincoporaciones.

«En la UCV no ha sido tan dramático, pero se mantiene entre 27% y 30%, aún cuando en el pasado era de 5%», dijo siguiendo la idea de que la UCV aún cuenta con el mayor número de aspirantes para ingresar. Aunque, Belmonte no descarta que la deserción subirá en todo el sistema educativo. Es decir, según cifras proporcionadas por el académico, la deserción estudiantil en Venezuela ha aumentado entre un 22% y 25%.

En cuanto a los estudiantes que están culminando sus carreras, explicó que muchos de ellos están poniendo todo su esfuerzo para terminar sus procesos educativos, como en la facultad de Ingeniería. Sin embargo, algunas carreras que requieren laboratorios y salas clínicas, «no todas podrán terminar», o simplemente, harán lo que se pueda.

– Factor socio-económico en el sistema educativo –

El principal factor de riesgo para las universidades venezolanas es el bajo nivel de ingresos para docentes, personal administrativo y obrero.

Omar Pérez Díaz, coordinador académico de la Universidad de Los Andes Táchira (ULA), hace hincapié en que la situación generada por la pandemia es inédita en la educación venezolana. “En este momento el docente universitario se ha convertido en un ser vulnerable, pues percibe ingresos que no logran realmente satisfacer sus necesidades más elementales, no cuenta con acceso a atención médica, no tiene atención social”, dijo el catedrático.

Según Belmonte, la UCV cuenta con muy pocos recursos para mantener las instalaciones seguras y libres de contaminación. Es por ello que estudiantes de la UCV invitan a la sociedad a contribuir con artículos de limpieza para el saneamiento y el mantenimiento de las instalaciones de esta casa de estudio.

El secretario de Asuntos Nacionales de la Federación de Centros Universitarios de la UCV, Miguel Barone, reafirmó que las clases a distancia son inviables dado el precario sistema de los servicios básicos, lo que vislumbra que el semestre próximo se va a perder también.

«Sabemos que es complicado que la totalidad de los estudiantes puedan ver clases en medio de este contexto y vemos la dificultad del comentario de Maduro de regresar a clases presenciales», indicó.

Notiespartano/BancayNegocios

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