Con el sueldo compro o harina y queso o huevos las dos no puedo dicen trabajadores de la salud

El gremio de enfermería del estado Nueva Esparta decidió iniciar la semana con una protesta ante las puertas del hospital central de Porlamar Luis Ortega, insistiendo en la urgencia de revisar los salarios y dotarlos de equipos de bioseguridad.

Joel Graterol, presidente del Colegio de Profesionales de Enfermería, dijo que estas dos situaciones tienen en colapso a los trabajadores, y por ende la atención de los pacientes.

“El personal de enfermería viene haciendo exigencias permanentes de equipos de protección ante el riesgo que corre por la pandemia.  El personal nocturno recibe dos pares de guante para una guardia de 12 horas y un solo un tapaboca”, aseguró, advirtiendo que con esta realidad se está incumpliendo el protocolo de bioseguridad de la Resolución 090 del Ministerio de Salud que incluso sostiene que los trabajadores deben trabajar con la mascarilla N95.

Además, destacó el descontento salarial, por la también violación del artículo 91 de la Constitución referido al ajuste de los ingresos a la cesta alimentaria.

“No nos estamos alimentando bien. La cesta que podemos comprar con el salario consiste en una harina, un queso o huevos, los dos no podemos. Cómo podemos ser héroes de la salud, enfrentar la pandemia y dar atención si no hay garantía ni para nosotros”, se preguntó.

En el marco de la protesta la directora del Hospital se presentó. Dio a conocer las gestiones que hace para lograr el buen funcionamiento del sistema de salud que se despacha desde el hospital, sin embargo, los trabajadores refutaron cada una de sus explicaciones, y los propios pacientes que decidieron sumarse a la manifestación dieron testimonios desgarradores de la situación hospitalaria.

 

Jesús Gonzales, enfermero de la emergencia de adultos, dijo que en esa área solo trabajan 13 enfermeros y no pueden ni cateterizar una vía al paciente porque no cuentan con guantes, incluso rechazó que la directora se presentara con todo el equipo de protección cuando ellos trabajan sin nada.

Claudia Olivero, camarera, dijo que es la única que se encarga de la limpieza de emergencia de adulto, de pediatría, y de terapia intensiva, pero demás, si no va el personal, también le toca atender la sala de parto, “y todo es con pura agua, porque no hay productos, ni coleto, ni cepillo, yo solo no me doy abasto”.

Familiares de pacientes también se expresaron. Robert García, calificó todo de muy grave, y narró que cuando le toca quedarse con su familiar todo queda a oscuras, la inseguridad aumenta, y no hay ni agua en los baños, mientras que llorando y desesperada Mari Figueroa alertó que su hija llevaba recluida 5 días con una apendicitis, y aunque ya había aportado todo el equipo para su intervención, debe seguir esperando porque el quirófano no tiene aire acondicionado por falta de gas.

 Los trabajadores de la salud aseguraron que no bajarán la guardia en sus exigencias, porque se trata de los derechos laborales, económicos y a la vida.

Notiespartano

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