Reliquia de 160 años regresa a China

Una cabeza de caballo esculpida en bronce que pertenecía al Antiguo Palacio de Verano, considerado la cúspide de la arquitectura palaciega china y destruido por tropas francesas e inglesas en 1860, regresó a su lugar original tras 160 años.

Se trata de la primera vez que una reliquia de este tipo es “repatriada” al Antiguo Palacio de Verano desde fuera de las fronteras chinas, aseguró la agencia estatal Xinhua, que cataloga a la pieza como el “último tesoro perdido” del recinto.

La cabeza de caballo fue diseñada por el jesuita italiano Giuseppe Castiglione (1688-1766), un misionero que trabajó durante más de medio siglo para la corte de los Qing, la última dinastía imperial que Gobernó el país asiático.

La pieza fue saqueada por las fuerzas extranjeras hasta que la compró en 2007 en una subasta el multimillonario macaense Stanley Ho por 69 millones de dólares hongkoneses (8,9 millones de dólares).

La Administración Nacional de Patrimonio Cultural de China (Ncha) reclamó la pieza y en 2019 Ho la donó al Estado chino.

El empresario, que murió en mayo de este año, aseguró que se sentía “honrado de haber jugado un papel importante” a la hora de “salvar reliquias chinas del exterior”.

En los últimos años, la Ncha ha intensificado sus esfuerzos para localizar reliquias perdidas, y hasta 2019 han recuperado del extranjero alrededor de 300 lotes con unas 140.000 piezas a través de la cooperación policial, demandas, negociaciones y donaciones.

Construido a principios del siglo XVIII, el Antiguo Palacio de Verano (Yuanmingyuan) era un complejo de edificios y jardines que alternaba diseños tradicionales chinos con arquitectura europea de la época llevada a cabo por Castiglione.

El palacio fue brutalmente saqueado e incendiado por soldados franceses e ingleses en 1860, en el contexto de la Segunda Guerra del Opio, por orden del virrey británico en la India, Lord Elgin, quien justificó esa decisión por la tortura y ejecución de algunos miembros de una delegación británica que había acudido a negociar con los mandatarios chinos.

En las últimas décadas ha habido algunas voces que pidieron que el palacio fuera nuevamente reconstruido para recuperar el patrimonio imperial y aumentar el turismo, pero las autoridades prefieren mantenerlo en ruinas para que siga siendo un símbolo de las invasiones extranjeras sufridas por China en los siglos XIX y XX.

El Antiguo Palacio de Verano no ha de confundirse con el Palacio de Verano, situado a pocos kilómetros, uno de los lugares más turísticos de la capital china y parte de la lista de Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco)

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