Los dados de la muerte por Manuel Avila

Cuando vi las imágenes del CEN de AD donde estuvieron las rutilantes figuras de Antonio Pinto Salinas, Leonardo Ruiz Pineda, Rómulo Betancourt, Alberto Carnevali y los ex Presidentes Raúl Leoni, Carlos Andrés Pérez y Jaime Lusinchi, no queda sino pensar que destruyeron a AD.

Y aunque los adecos sostengan que no están divididos esa es una realidad que deben aceptar porque «El Piaroa» Bernabé Gutiérrez le vendió el alma al Diablo para negociar la presencia de su hermano como Rector del CNE y la tarjeta blanca, la casa del partido y los símbolos para su patrimonio personal.

Ahora ese CEN que cobijó por años a líderes probados en el fragor de la vida política nacional del talante de David Morales Bello, David Morales Bello, Blas Brunicelli, Antonio Ledezma, Cristóbal Hernández, Luís Emilio Rondón, Alerjandro Izaguirre, Luís Piñerúa Ordaz, Arturo Hernández Grisanti, Luís Alfaro Ucero y mujeres como Isabel Carmona de Serra, Ixora Rojas y Liliana Hernández, no representa sino una legión de politiqueros que nada le dicen al país.

A ese CEN que solo podían entrar los grandes de la política nacional se le fue de las manos la jerarquía hasta convertirlo en una sede de jugadores de ligas menores que guiados por un hombre de escaso nivel intelectual dan topetazos contra las paredes en busca de su salvación. No tienen nivel para usar esas butacas y lo saben por lo que es una pantomima de fantoches jugando los dados de la muerte.

No quedó sino una casa vacía y lóbrega donde lanzar los dados de la muerte es un lujo para las nuevas generaciones de adecos que ven con estupor como cuatro alocados de la ideología se montan en la cresta de la ola para empujar el barco hacia el barranco de su desaparición definitiva.

Tener a AD contra la pared y sin hacer nada por la democracia es parte de la estrategia dictada por la sala Constitucional del TSJ y por instrucciones del Gobierno Nacional. AD le tocó su parte de la torta junto a Copei, VP y PJ. Los dejaron sin tarjeta, sin valores filosóficos y lo que es peor sin intelectualidad política, pues dirán cualquier cosa de Henry Ramos, pero
nunca que no sabe de materia constitucional y de discursos picantes e irónicos.

Pasarán días y noches ante que el gobierno le afloje las cabuyas a esas cuatro organizaciones marcadas con la herradura de la nada. Y es que condenaron a esas organizaciones políticas a jugar los dados de la muerte en una lucha que no tiene fin, pues es evidente que al entregarle los partidos a los alacranes dejaron sin fuerzas a cada organización política.

A eso jugaron y lo lograron al encontrase con compradores de baratijas de la peor calaña. No tiene ninguna lógica que sea Bernabé Gutiérrez una de las figuras más cuestionadas de la última década de la vida política nacional quien lleve las riendas de una tolda con tanta historia.

Esa jugada resultaba una blasfemia para los adecos, pero ahora cuando ocurrió la tragedia al partido del pueblo no les queda otra a los jefes de los partidos que enfrentar en la clandestinidad a los enemigos de la democracia.

Ver sentados en el CEN nacional a figuras que nada representan para el país es la humillación más grande al adecaje que cree en Henry Ramos y se tiene que calar a un atajo de alacranes que solo han servido para negociar con el régimen detrás de las cortinas. Esa es una verdadera tragedia lo que le ocurrió a AD como consecuencia de las jugadas amañadas de quien fue hasta hace poco el jefe del MAALECAD y Secretario de Organización por más de 20 años. Terminó vendido al gobierno y condenado a andar errante por los caminos polvorientos de la Venezuela bolivariana.

Esa es la realidad de AD en tiempos cuando los partidos entraron en desbandada como consecuencia del golpe mortal que el régimen por vía de la Sala Constitucional le propinó a las organizaciones más fuertes del país. Esa decisión deja fuera de juego por mucho tiempo a la AD de Henry Ramos y pone en el tablero de ajedrez al Piaroa con su legión de figuras desconocidas.

Da risa ver en los puestos de los grandes adecos a quienes no han tenido tiempo de leer «Venezuela, Política y Petróleo» para poder entender el devenir histórico del país petrolero.

Ahora cuando vamos a las elecciones de Gobernadores y Alcaldes se visualiza una lucha fratricida entre los miembros del partido blanco en manos de los alacranes del Piaroa y los adecos de tradición que siguen a Henry Ramos en una especie de amor platónico y mirándose
el ombligo.

Qué me digan que rol jugarán en los próximos comicios regionales cuando ya saben de la alacranización de los gobernadores adecos de Nueva Esparta, Táchira y Anzoátegui y que la misma gente rechaza a los que se dejaron envenenar por las ofertas planteadas por los aliados del gobierno. Es por eso que cobra vida la tesis de los ciudadanos que se soltaron las lianas y empiezan a buscar opciones para combatir al régimen desde cualquier ángulo de la democracia.

Por supuesto que la locura de poner a hablar en el CEN a figuras desteñidas de la política es parte de la negra historia de una sociedad que perdió el rumbo en medio de esta tormenta política que le cercena sus derechos ciudadanos a la gente.

En este nuevo tablero se abre un nuevo compás de expectativas con los adecos caminando de espaldas a la realidad al quedar solos y sin tarjeta, pero empujando la barca para tratar de salvar los pocos náufragos que dejó la ola grande de la constitucionalidad.

Esperar la nueva construcción del tablero político nacional con un gobierno comunista es arar en el desierto, pues es evidente que no aflojarán las cuerdas y seguro dejarán a los partidos prisioneros del tiempo. Por eso corresponde a los adecos de corazón hacer la tarea del indio al apuntar a los alacranes que le dieron la barca al diputado negociado en Caracas al quitar del medio con una patada a un saco de papas que fue puesto ahí solo para cubrir espacios mientras tanto. Esas son las cosas de las humillaciones en la política que desvalorizan y convierten a los enemigos de la democracia en simples parlantes de un error que la historia le cobrará.

Se remueven en las tumbas Rómulo, Gallegos, Ruiz Pineda, Pinto Salinas, Carnevali, Prieto Figueroa y tantos gigantes del adecaje que ahora ven desde el cielo a esa figuras difuminadas ocupando sus butacas en un CEN que ahora es solo un bazar de zánganos con su mirada puesta en ambiciones milenarias de políticos sin alma, pues como dijo Andrés Eloy Blanco «El Bardo Cumanés» ante el féretro de Alberto Carnevali: «A los héroes como él hay que cultivarlos, hay que realizarlos para vaciar mañana las virtudes de los muertos en las virtudes de nuestro pueblo». Y para rematar dijo «Él sabía que no había llegado el momento para la acción popular porque todos los pueblos y sus grandes intérpretes se parecen un poco a lo divino, tienen una intuición del momento».

Encíclica/ManuelAvila

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