Testosterona alta: ¿Qué consecuencias tiene para los hombres y las mujeres?

La testosterona es la principal hormona sexual masculina. Esta hormona, producida en los testículos, se mantiene muy baja durante la niñez y se eleva rápidamente en la pubertad, produciendo los cambios propios de esta etapa: aparición del vello, la gravedad de la voz, el desarrollo de la musculatura o el deseo sexual.

Pero esta hormona también influye en otras funciones corporales, como en la función renal, la salud de los huesos, el metabolismo de la glucosa y de la grasa e influye en la producción de dopamina y el estado de ánimo, entre otras cosas.

Aunque en mucha menor proporción -una décima parte- la testosterona también está presente en la mujer e influye de manera directa en su salud y su bienestar.

Con la edad, sobre todo en los hombres, esta hormona va disminuyendo, y tanto si está por encima de los niveles recomendados en cada sexo como por debajo, puede tener efectos negativos para la salud.

Tener la testosterona alta, ‘algo bueno’ para el hombre, malo para la mujer

Tener la testosterona por encima de los niveles considerados normales, puede tener, en términos generales, consecuencias negativas en ambos sexos. Sin embargo, en el caso de los hombres, tener unos niveles genéticamente altos podía tener algún beneficio.

Según un estudio llevado a cabo investigadores de la Unidad de Epidemiología del Consejo de Investigación Médica (MRC) de la Universidad de Cambridge y la Universidad de Exeter, en la que se evaluaron a más de 400 mil personas, se llegó a la conclusión de que de las mujeres que genéticamente tienen niveles de testosterona más altos tienen un 37% más de probabilidades de padecer enfermedades metabólicas, especialmente diabetes tipo 2. Sin embargo, los hombres que presentan ellos niveles de testosterona genéticamente elevados reducían la posibilidad de padecer diabetes tipo 2 en un 14%.

Este estudio -que se publicó en la revista Nature Medicine- confirmó, además, otros efectos negativos que tener la testosterona elevada puede provocar en las mujeres, como mayores probabilidades -un 51% más- de padecer el síndrome de ovario poliquístico y un mayor riesgo de padecer cáncer de endometrio, de mama y de las glándulas suprarrenales. Por otro lado, una testosterona en sangre elevada puede producir en las mujeres algunos síntomas desagradables, como vello facial, irregularidades menstruales, pérdida de cabello o acné.

En el caso de los hombres, una testosterona alta eleva el riesgo de padecer cáncer de próstata y de problemas cardiovasculares, así como de provocar alteraciones en el carácter.

¿Qué ocurre si tenemos la testosterona baja?

Tener la testosterona por debajo de los niveles que se consideran óptimos tampoco es una buena noticia, pues puede produce problemas de salud también en ambos sexos. En este caso, las consecuencias son bastante parecidas.

•Falta de deseo sexual. En los hombres, se traduce en dificultades para mantener una erección y en el caso de las mujeres de excitarse y de alcanzar el orgasmo.

•Sensación de fatiga y cansancio.

•Aumento de grasa corporal, sobre todo en el abdomen.

•Mayor riesgo de ansiedad y depresión.

•Pérdida de masa muscular y ósea, con el consecuente aumento de riesgo de padecer osteoporosis, especialmente en las mujeres.

•Baja concentración o memoria.

•Problemas de fertilidad.

Para diagnosticar una testosterona elevada o baja, basta con realizar un análisis de sangre. Si los niveles están alterados, el médico buscará las posibles causas y, si es necesario, se recomendará un tratamiento adecuado.

Notiespartano

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