Vocación consular por José Gregorio Rodríguez

Nuevamente el extremismo opositor venezolano desconcertado y sin política propia, ratificando su innegable vocación consular, atiende el llamado de los halcones del Departamento de Estado de los EEUU y se reúnen con el embajador de USA, James Story, quien desde Bogotá, “despacha” los asuntos de Venezuela.

La semana pasada una delegación del Grupo de los 4, integrado por una parte de Acción Democrática, una facción de Primero Justicia, un grupo de Voluntad Popular y lo que queda de Un Nuevo Tiempo, acudieron al llamado del señor Story para, en una reunión que se prolongó por casi una semana en la capital colombiana, definir la línea política de ese sector del antichavismo.

Leopoldo López, Julio Borges, William Dávila, Carlos Vecchio y Manuel Rosales, acudieron al “conclave” y entre coffee break, almuerzos, cenas, brindis y hasta parrilladas, testimoniaron que todavía acarician la idea de una salida en el corto plazo; abrupta y extra constitucional del gobierno legítimo del presidente, Nicolás Maduro.

La cita fue en el hotel Marriot de Bogotá y la agenda según denunció el presidente de la AN, Jorge Rodríguez, desnudó la nueva conspiración:

¿La oposición se puede unificar en la lucha para condiciones electorales?

¿Cómo construir un movimiento de presión cívica-política para poder negociar una transición desde un punto de fortaleza?

¿Cómo expandir la coalición democrática?

¿Quién nos falta y cómo llegamos a ellos? ¿Cuál es el papel de cada sector?

¿Cuáles  son los incentivos para una negociación integral y exitosa?

¿Cuál es el papel de Noruega?

¿Quiénes deberían ser los garantes o mediadores internacionales?

¿Quiénes son los interlocutores de ambos lados?

Mientras esto ocurría en Bogotá, la UE anunciaba un nuevo paquete de sanciones contra nuestro país, en esta oportunidad por parejo contra 19 venezolanos del gobierno y la oposición, que participaron o fueron electos diputados a la Asamblea Nacional que se instaló, tal y como lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el pasado 5 de enero.

Entre los 19 compatriotas sancionados se encuentran representantes de varios poderes del Estado; rectores del Consejo Nacional Electoral, magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y diputados a la Asamblea Nacional, de diferentes partidos políticos de oposición.

Lo cierto del asunto es que en Bogotá, ratificaron el “mantra de las tres cabezas”: cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

Se colocan la UE y los EEUU nítidamente del lado de quienes han propiciado una salida al margen de la legalidad constitucional a la situación política venezolana, que se encuentra en franco proceso de normalización institucional, luego de las elecciones parlamentarias del pasado 6D.

Mientras tanto en la Venezuela profunda la realidad es otra, en medio de la asfixia económica por el más brutal bloqueo político, comercial y diplomático que haya experimentado nuestro país, el pueblo en el ejercicio pleno de sus poderes creadores, se inventa y se reinventa, se cae y se levanta, sufre y celebra cuando toca, pero no se rinde.

El papel que está jugando la nueva Asamblea Nacional es fundamental en este nuevo ánimo democrático y republicano que experimenta la nación.

No es cualquier cosa que empresarios, académicos, intelectuales, gremios profesionales y cada vez más sectores políticos le apuesten al diálogo para dirimir las diferencias.

Cada día se exploran y encuentran mayores lugares de convergencia y se privilegia esta situación. Son muchos más, los puntos de encuentro que los que nos separan y existe la disposición de privilegiar su tratamiento.

Sin embargo, no hay que ser ingenuos ni actuar confiados, los mercaderes del odio acechan y cada día inventan una nueva maldad que ponen a circular. Todavía quedan quienes les creen de buena fe. Por ellos hay que ir, toca librar la batalla por la conquista de más venezolanos de buena voluntad que se sumen a la cruzada por la paz, el reencuentro y la reconciliación nacional que nos hemos propuesto la mayoría de los venezolanos.

Pronto vendrán nuevos escenarios para dirimir las diferencias, con el principal instrumento que nos proporciona nuestra legalidad democrática, el voto.

Este año se deben realizar las elecciones de gobernadores y alcaldes, de consejos legislativos regionales y concejos municipales.

Como dijera Claudia Salerno, embajadora extraordinaria y plenipotenciaria  de Venezuela, ante Bélgica y Luxemburgo, en una excelente entrevista ofrecida a Sputnik: “La contradicción está en el seno de las instituciones europeas y no en Venezuela. Nosotros, mientras tanto seguimos mandando el mismo mensaje: los presidentes de Venezuela no se eligen ni en Bruselas ni en Estrasburgo en las sesiones del pleno del Parlamento europeo, se eligen en Venezuela. No se eligen en Madrid ni se hace campaña electoral en el Parque El Retiro. Tienen que ir a Venezuela, hacer campaña allí y gana”.

O como diría en un lenguaje menos diplomático el diputado de oposición a la AN, Bernabé Gutiérrez: “A esos que juegan dos barajas, pican el ojo a las elecciones y piden sanciones, vengan no a pedir condiciones, vengan a pedirle perdón al pueblo venezolano por todo el daño que le han hecho al país, y digan dónde está el dinero de Citgo y Monómeros”

Por su parte, los “conjurados de Bogotá”, los de innegable vocación consular, intentarán seguir propiciando más sanciones, más sufrimiento para nuestro pueblo, seguirán esperando un estallido social para provocar un pronunciamiento militar. Se quedarán con los crespos hechos.

JoséGregorioRodríguez/[email protected]

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