La Torre del Oro, 800 años de historia en Sevilla

La Torre del Oro es, con permiso de la Giralda, el símbolo de Sevilla y por tanto uno de los monumentos más emblemáticos de esta ciudad. No en vano, hablamos de uno de los monumentos más antiguos que se conservan en la capital andaluza y que, pese a pasar por momentos realmente complicados en los que casi es destruida, se encuentra celebrando nada menos que su cumpleaños número 800 en este año 2021.

Con motivo de esta efeméride tan particular, vamos a conocer algunas cosas más sobre esta Torre del Oro, pequeña en tamaño (no llega a los 40 metros de altura) pero grande en fama, y que sigue ahí vigilando el discurrir del río Guadalquivir.

Su historia

Nos remontamos al año 1220, a la Sevilla de entonces en plena época almohade. El gobernador considera, y con razón, que la ciudad necesita reforzar su sistema defensivo y por eso ordena la construcción de esta torre, que se terminaría al año siguiente. En aquel momento, lo que se levanta es sólo el primer cuerpo de los tres que podemos ver actualmente. Los otros dos, los más pequeños, son posteriores,  siendo el remate final del siglo XVIII, justo años después del terremoto de Lisboa, en una reforma necesaria pues ese suceso que tantos destrozos causó también en España, casi destruye este famoso monumento.

La Torre del Oro reluce en la noche sevillana

La cadena y los marineros astures y cántabros

Como hemos dicho, la Torre del Oro formaba parte del sistema defensivo de la ciudad, y junto a la torre se encontraba un puente de barcas que no sólo servía para poder pasar de un lado a otro del río, sino también como sistema defensivo. Durante la conquista cristiana, navíos llenos de marineros cántabros y asturianos rompieron ese puente de barcas, un hecho que más tarde las crónicas simbolizaron como la rotura de una cadena. Es por eso que vemos ese dibujo, el de la Torre del Oro, la cadena y un navío, en banderas y escudos de ciudades de Cantabria y Asturias como pueden ser Santander o Avilés.

El porqué de su nombre

En esas crónicas de la conquista cristiana de Sevilla por las huestes del rey Fernando III el Santo ya se menciona a esta torre como Torre del Oro o simplemente torre dorada, por lo que se entiende que los propios almohades ya la llamaban así. Siempre en torno al porqué de su nombre ha existido mucha leyenda y teorías inciertas, como que estaba recubierta de azulejos dorados o que en ella se guardaba el oro de las Américas. Pero la realidad es mucho más simple y sencilla: el nombre deriva por los reflejos dorados que provocaba el material con el que se construyó, un mortero a base de cal y paja.

En la actualidad

Tras su declaración como Monumento Histórico en 1931, se decidió que la Torre del Oro albergara un Museo Naval. Así, este monumento cuyas dependencias sirvieron para numerosos menesteres (desde prisión a oficinas, pasando por depósito de pólvora y armamento) fue finalmente sede de un museo, que abrió sus puertas ya en la década de los cuarenta, con retraso por culpa de la Guerra Civil. Dicho museo abre todos los días de la semana, excepto los festivos locales y nacionales, y el precio de la entrada es de solo 3 euros.

Notiespartano

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