Daño moral a neoespartanos al pintar de negro la estatua del libertador en supuesta restauración

Daño moral, falta de conocimiento y una falta de cultura, fueron las consecuencias de haber untado con sapolín la estatua del libertador ubicada en la Plaza Bolívar de Porlamar para realizar una supuesta restauración de la escultura que allí se encuentra, dijo el creador Humberto Cazorla.

Según el cronista de Nueva Esparta Berny Salazar, “esta estatua es de la autoría de Rafael de la Cova, fundida en 1883 en el Taller Henry & Bonnard Bronze CO de Nueva York, mandada a elaborar por la Sociedad Mercantil de Caracas con motivo del Centenario del nacimiento del héroe y entregada al gobierno de Antonio Guzmán Blanco e instalada en el Convento de San Francisco donde funcionaba la Universidad Central de Venezuela el 30 de julio de 1883”.

“Por decreto del 12 de octubre de 1921, (próxima a cumplir 100 años) se dispuso que la Plaza “San Nicolás de Bari” se denominara Plaza “Bolívar” y que se erigiera en ella un busto del Libertador Simón Bolívar”.

“En 1944 fue modernizada la Plaza Bolívar y una comisión compuesta por el Dr. Felipe Hernández, el Presbítero Dr. Críspulo Benítez Fonturvel y Pedro Celestino Vásquez. Este último se entrevistó con el presidente de la República, Isaías Medina Angarita, para pedirle que donara a la ciudad de Porlamar la estatua que había sido desmontada de la UCV  a lo que accedió”.

“El 8 de enero de 1945, se empezó a construir el pedestal con maqueta de Francisco Narváez, el 27 de enero de 1945 fue desembarcada la estatua en el puerto de Pampatar e inaugurada por el presidente Medina Angarita el 14 de marzo de 1945”.

Supuesta restauración

Hoy por falta de conocimiento, las autoridades del municipio Mariño cometieron un grave daño moral, más que patrimonial, contra los neoespartanos, donde, en un supuesto acto revolucionario de restauración, pintaran con sapolín la estatua del Libertador para restaurarla, quitándole la pátina, la piel del tiempo, a la escultura.

Según el escultor Humberto Cazorla, el Bolívar de la plaza Bolívar de Porlamar, se había manchado por un hongo su patina, y estaba sufriendo de una especie de “vitíligo” igualito que la escultura de Mariño, en el Valle, deteriorándose las estatuas porque nunca les dieron mantenimiento. “Les ofrecí el apoyo para su restauración.  En Caracas existen cuatro talleres que podrían haberla realizado. Esa es una especialidad técnica, a base de ácido nítrico y calor, para deslastrar completamente la obra, quitarle toda esa piel y dejar el bronce en su estado natural para comenzar a rehacer la pátina, que al final es la que se ve de tonos verdosos. Ellos pensaron que podían untarle sapolín creyendo que de esa manera podían restaurarla y que la cosa iba a quedar bien y lo que hicieron fue un daño moral. Gracias a Dios la pieza no sufrió un grave daño físico, sino la imagen de nuestro Libertador, y más hoy 24 de julio cuando celebramos su natalicio”.

Notiespartano

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